Se cuestionó si la movilización mediática en el caso de la nena L fue un intento de desviar la atención, tal como sugirió el presidente en otras ocasiones.
A pesar de la alegría por el hallazgo de la menor, se planteó la duda sobre si se actuó con la misma celeridad y despliegue de recursos que en el caso de Agostina, generando comparaciones sobre la gestión de crisis.