El balotaje en Perú entre Roberto Sánchez (izquierda) y Keiko Fujimori (ultraderecha) se define voto a voto, con una diferencia de apenas 20.000 votos que se reduce a medida que se contabilizan los sufragios del exterior. La tendencia de estos votos favorece a Fujimori, quien ya se presentó tres veces sin éxito en elecciones similares.
El escenario es de extrema paridad y tensión, con la posibilidad de que la cuarta candidatura de Fujimori sea la vencida. La inestabilidad política en Perú es una constante, con presidentes que no terminan sus mandatos y un Congreso con gran poder de destitución. La Constitución de Alberto Fujimori, de 1990, ha generado un sistema político atomizado y propenso a la influencia de lobbies, como el de las empresas mineras.
La definición de la elección, que se espera sea muy ajustada, genera incertidumbre sobre la estabilidad futura del país, independientemente de quién resulte ganador. La polarización política y la fragmentación del electorado plantean un panorama complejo para la gobernabilidad de Perú.