Se describe la reticencia a avanzar contra Ricardo Moreno, un dirigente del peronismo con más de 30 años de trayectoria y un "gran poder de fuego" por sus relaciones en el poder judicial.
Se menciona que Moreno era considerado uno de los "intocables" y que su banca en el Consejo Deliberante le quedaba chica. Se reflexiona sobre el miedo que pueden inspirar estas figuras y la necesidad de no tenerlo en la actividad periodística.