Durante el partido de las finales de la NBA en Nueva York, Donald Trump fue recibido con abucheos masivos por parte del público. El presidente respondió con una sonrisa burlona y un saludo militar.
Su presencia en el Madison Square Garden obligó a cerrar cinco manzanas a la redonda y desplegar miles de agentes de seguridad. Se instalaron cristales antibalas alrededor de su palco, evidenciando la tensión del momento.