Silvina Martínez analiza la situación de Adorni, diferenciando el camino tributario (adhesión al régimen simplificado de ganancias) del blanqueo de dinero negro o corrupción.
Se aclara que el régimen simplificado no es un blanqueo y no exime de la presentación de la declaración jurada en la Oficina Anticorrupción ni de la investigación judicial sobre el origen de los fondos.
Se distingue entre "dinero negro" (no declarado) y "dinero sucio" (producto de ilícitos), indicando que el régimen actual solo aplicaría al primero y no exime a funcionarios de justificar sus ingresos ante la justicia.