Se advierte sobre un plan de destrucción de la industria, los derechos laborales y democráticos en Argentina, impulsado por el gobierno de Milei. Se teme la instauración de un "laboratorio del tecnofascismo" donde los monopolios operen sin control humano ni responsabilidad.
Este modelo, que busca crear una nueva especie de "superricos" y descarta a la mayoría de la humanidad, se manifiesta en la imposibilidad de que los trabajadores tengan siquiera para comer. Se denuncia la intención de liberar la venta de tierras a extranjeros y crear sociedades automatizadas sin trabajadores.