El rechazo popular hacia Donald Trump en Nueva York coincide con un desplome en su imagen positiva a nivel nacional, atribuido al descontento social por la inflación, el precio de los combustibles y el rumbo económico del país.
Su gestión enfrenta los niveles de aprobación más bajos de su carrera política, un malestar que se percibe fuertemente en las calles de una Nueva York mayoritariamente demócrata.