Se enfatiza que la imagen transmitida es la de una presa en prisión domiciliaria, condenada por graves delitos de corrupción, junto a funcionarios de su entorno. Se insta a no confundir esta realidad con la victimización que se promueve.
Se hace un llamado a la reflexión sobre el Estado de Derecho y la necesidad de que la justicia actúe para evitar la manipulación de la opinión pública.