Se cuestiona la "radioactividad" de la declaración jurada de Adorni, planteando si representa un desafío contable mayor o si es simplemente una declaración como la de cualquier ciudadano argentino. Se hace hincapié en la necesidad de transparencia y en que la declaración debe presentarse en la Oficina Anticorrupción.
Se menciona que la declaración de su mujer es reservada, pero la de Adorni debería ser pública. La demora en su presentación genera dudas sobre el origen de los fondos y la justificación de su patrimonio.