Se denuncia que las condiciones de detención de Cristina Kirchner son las peores, incluso superando a las de responsables de delitos de lesa humanidad y narcotraficantes.
Se advierte un claro encarnizamiento y deseo de silenciarla, a pesar de que su figura crece. Se menciona la aparición de Peter Thiel y el Gemelo Digital como nuevas formas de condicionar el proceso democrático.