La credibilidad de Manuel Adorni vuelve a ser cuestionada tras sus últimas declaraciones, donde se defiende de las acusaciones de enriquecimiento ilícito. Los periodistas enfatizan que Adorni ha mentido en múltiples ocasiones, tanto a la sociedad como al Congreso, al afirmar que no ocultaba nada y que sus declaraciones juradas estaban en regla.
Se señala la contradicción entre las afirmaciones de Adorni y las del propio presidente Javier Milei, quien había asegurado haber corroborado que todo estaba en orden en los papeles del Jefe de Gabinete. La falta de coordinación en las "mentiras" del gobierno es un punto crítico destacado por los analistas.
Existe la percepción de que Adorni está aislando al gobierno, ya que ningún funcionario se atreve a hablar públicamente en su defensa, especialmente después de sus recientes declaraciones. Se rumorea que solo el presidente y Karina Milei lo respaldan, mientras que el resto de los funcionarios esperan su renuncia.
La figura de Adorni se ha vuelto una molestia para el gabinete, no solo por la ineficacia de la gestión, sino también porque su situación pone nuevamente a los funcionarios bajo la lupa. Se sugiere que una salida de Adorni del cargo habría sido políticamente más conveniente, especialmente considerando la presentación de su declaración jurada.