Se plantea la hipótesis de que Adorni declare dos millones de dólares en cripto, supuestamente perdidos. Sin embargo, se insiste en que deberá explicar el origen de los 245.000 dólares entregados en efectivo y cómo los utilizó mientras estaban "perdidos". La declaración de cripto podría configurar un delito fiscal amparado por la inocencia fiscal.
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