Se cuestiona cómo Adorni pudo justificar sus gastos y el aumento de su patrimonio si supuestamente tenía el dinero desde 2013/2014 en criptomonedas.
Se pregunta por qué esperó a asumir la función pública para gastar ese dinero y por qué compraba trajes en cuotas o casas baratas.
Se señala la inconsistencia entre su nivel de vida anterior y los gastos recientes, incluyendo viajes y refacciones.