Los panelistas cuestionan la explicación de Adorni sobre su patrimonio, señalando que como contador público debería conocer la ley y no justificar su situación con argumentos como "el asesoramiento de un abogado penalista" o "errores involuntarios".
Se pone en duda la credibilidad de Adorni, especialmente al compararlo con otros políticos que también han mentido. Se enfatiza que su rol como administrador público implica una mayor responsabilidad y que las mentiras en este caso son burdas y poco creíbles.