Se criticó la negativa del Ministerio de Seguridad a autorizar el velatorio en el Congreso Nacional, a pesar de que se había solicitado siguiendo los precedentes de Perón, Alfonsín y Mercedes Sosa. Se calificó esta decisión como un acto de desprecio hacia la gente.
Se afirmó que la realización del velatorio demostró que las condiciones de seguridad estaban dadas y que la policía podía retirarse para permitir que la gente despidiera al artista en paz, a pesar de las posibles molestias menores que pudieran ocurrir en multitudes.