Se tilda a Adorni de "mentiroso", "chanta" y "corrupto", argumentando que su enriquecimiento es ilícito y que su estilo de vida actual no se corresponde con su situación previa.
Se critica su actitud desafiante hacia la prensa y su descalificación a un colega periodista, calificando sus explicaciones como una "vergüenza". Se expresa la convicción de que la sociedad no le cree y que la sanción social será inminente.