Se relata una anécdota de Adorni en una clase de finanzas públicas donde se sorprendió al ver a un alumno monitoreando Bitcoin, tema del que él mismo admitió no estar muy al tanto en ese momento (hace 5 o 6 años, cuando el Bitcoin cotizaba a 6 mil dólares).
Los alumnos habían invertido 7000 dólares en Bitcoin y monitoreaban su evolución, mientras Adorni no entendía la dinámica. La conversación en clase giraba sobre si el Bitcoin los haría perder sus ahorros.