La credibilidad de Adorni se encuentra en mínimos históricos, con un índice de descalificación de 16 por cada defensa en redes sociales.
Términos como "chorro", "robo" y "corrupto" dominaron las menciones negativas, superando ampliamente las defensas.
El vocero presidencial enfrenta un juicio social contundente, con un alto porcentaje de la población dudando de su palabra y acciones.