Se revelan detalles sobre una casa no declarada en la declaración jurada de Manuel Adorni, la cual figuraba a nombre de su esposa.
El contratista Matías Tabar es mencionado en relación a montos en efectivo y costos de proyectos, generando interrogantes sobre la procedencia de los fondos.
Adorni se defiende de las acusaciones, expresando su dolor al ser tratado de "chorro" tras años de trabajo en el sector privado y su deseo de cambiar la Argentina.