Fuertes enfrentamientos entre la policía y manifestantes agudizan la crisis en Bolivia, donde diversos sectores sociales exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz tras más de 40 días de protestas.
Los disturbios se concentraron cerca de la plaza Murillo, donde las fuerzas de seguridad utilizaron gases lacrimógenos para dispersar la marcha. Los manifestantes respondieron con piedras y explosivos de baja potencia, resultando en detenciones y la formación de barricadas con basura en llamas.