El funcionario respondió a las críticas sobre su declaración jurada, admitiendo posibles errores de lectura o interpretación por parte de otros y asumiendo la culpa por cualquier equivocación.
Se comprometió a pagar multas, intereses y todo lo que corresponda. Afirmó haber informado al presidente sobre la falsedad de las acusaciones y que este confió en él, sin necesidad de que le mostrara documentación adicional.