Se critica la dinámica del gobierno actual, comparándola con un "castillo de naipes" donde la caída de una figura como Adorni podría desencadenar un colapso mayor. Se cuestiona la decisión de sostener a Adorni a pesar de las acusaciones en su contra.
Se evoca la figura de Carlos Menem y su forma de manejar renuncias, contrastándola con la actual retención de funcionarios acusados. Se señala la irracionalidad de la decisión de Milei de bancar a Adorni, que se ha convertido en una "cruzada" personal y una cuestión de ego dañado, más allá de la lógica política.