Se expresa escepticismo sobre la posibilidad de que el fiscal a cargo del caso Adorni sea fácilmente engañado, calificando la situación de "sospechoso".
Se cuestiona la estrategia de Adorni y se insinúa que la justicia podría no ser tan permisiva como él espera, ante la falta de pruebas concretas y las contradicciones en sus declaraciones.