Se debate la continuidad de Manuel Adorni como jefe de gabinete, con ministros pidiendo al presidente y a Karina Milei que lo remuevan del cargo debido a las controversias generadas.
Se considera que Adorni debería haber renunciado desde el principio para no perjudicar al gobierno, y que su permanencia solo agrava la situación y lo expone a mayores problemas.
Se cuestiona la decisión del presidente de sostener a Adorni, a pesar de las contradicciones y mentiras que se le imputan, y se señala que la situación se ha convertido en un escándalo que afecta la credibilidad del gobierno.