Se insiste en la posibilidad de que Adorni y otros funcionarios terminen presos, al igual que ocurrió con figuras del kirchnerismo. Se cuestiona la ilusión de que esto no suceda.
Se menciona que Cristina Kirchner sí tenía información sobre su inminente detención y decidió quedarse, lo que contrasta con la actitud de otros que podrían intentar evadirse.