Se critica la postura de la oposición y de algunos sectores del oficialismo ante el caso Adorni, señalando una doble vara y una "indignación tuitera" que no se traduce en acciones concretas en el Congreso. Se cuestiona a figuras como Mauricio Macri y Patricia Bullrich por su apoyo o silencio ante las presuntas irregularidades.
Se argumenta que la matriz del gobierno actual se basa en la compra y venta, y que las leyes que se promueven responden a intereses corporativos y a la "venta de la Argentina". Se enfatiza la necesidad de que el Congreso actúe y ponga límites a la impunidad del poder.
Se recuerda el rol de Mauricio Macri como garante de Javier Milei durante la campaña, y se lo interpela sobre su responsabilidad actual. La falta de acción contundente por parte de la oposición es vista como un encubrimiento, equiparando su postura a la de Adorni.