Lilia Lemoyne defiende a Adorni, afirmando su "inocencia" y atribuyendo sus errores a cuestiones humanas y al nerviosismo ante las acusaciones. Sostiene que no hubo delito.
Sin embargo, se contrasta esta defensa con la percepción general de que Adorni mintió y no pudo explicar adecuadamente la situación en su momento. Se menciona que incluso el presidente Milei lo defendió inicialmente, declarando "yo sé que es inocente".