Se debate si una persona puede cambiar y evolucionar a lo largo de 20 años, especialmente en lo que respecta a actitudes machistas.
Se diferencia entre ser machista (no un delito) y cometer un delito como el acoso sexual.
Se critica la idea de que el cambio se demuestra solo con discursos públicos o statements, sino que debe ser sustantivo y progresivo en la vida de la persona.