En Suiza se llevó a cabo un referéndum sobre la limitación de la inmigración, propuesto por un partido de derecha. El objetivo era limitar la población del país a 10 millones para el año 2050, lo que implicaba un crecimiento de solo un millón respecto a la cifra actual de 9.1 millones.
El referéndum fue rechazado por el 55% de los votantes, mientras que el 45% votó a favor. La propuesta buscaba restringir la inmigración, incluyendo la limitación de asilos y la reunificación familiar.
Los suizos, conocidos por su neutralidad y diversidad cultural (con cantones de habla alemana, francesa e italiana), temen el impacto de la inmigración masiva en sus valores culturales y estilo de vida, especialmente ante la situación en otros países europeos.