Suiza rechazó en referéndum la propuesta del Partido Popular de limitar la población a 10 millones de habitantes, medida que buscaba restringir la inmigración de ciudadanos de la Unión Europea.
El 55% de los votantes se opuso a la propuesta, generando celebraciones entre legisladores y ciudadanos contrarios a la iniciativa, quienes advirtieron sobre posibles consecuencias económicas y un caos similar al Brexit.
Quienes apoyaban el límite argumentaban que Suiza, con un territorio pequeño, no puede acoger a más personas y que el aumento de la población afecta el nivel de vida, los alquileres y la escasez de recursos.
Suiza, con un acuerdo de libre circulación con la UE, recibe principalmente migrantes de países como Portugal, Italia y Alemania, atraídos por los salarios más altos. El debate sobre la limitación de la inmigración es recurrente en el país.