Se narra la historia de Taty Almeida, madre de Alejandro, militante del PRT desaparecido en 1975, y su búsqueda de justicia durante la dictadura militar argentina.
Se destaca que Taty Almeida provenía de una familia militar y estaba casada con un militar, lo que la llevó a recurrir a figuras como Galtieri en su desesperada búsqueda de información sobre su hijo.
Se relata la falsa esperanza que Almeida depositó en el cambio de gobierno en 1976, creyendo erróneamente que el nuevo régimen peronista le devolvería a su hijo. La crónica señala la ironía de que el gobierno fascista responsable de la desaparición de su hijo fue el mismo que ella creía que la ayudaría.