Se analiza la declaración de Manuel Adorni sobre sus ahorros en criptomonedas y su justificación para evadir impuestos, vinculándola a la "vieja política".
Se contrasta su discurso con la idea de Borges sobre la concepción abstracta del Estado en Argentina y la reacción inesperada de la gente al considerar que la agresión al Estado es una agresión a todos.
Se cuestiona su afirmación de desconocer el mundo de las monedas virtuales al mismo tiempo que invierte 200 mil dólares, y por qué se endeudó con dos jubiladas, una de ellas empresaria hotelera.