El caso Adorni, que recae en el juez Lijo, pone de relieve las complejidades del sistema judicial argentino. Se menciona que el propio juez Lijo ha enfrentado cuestionamientos sobre su patrimonio, y que su continuidad en el cargo se vio favorecida por decisiones políticas durante el gobierno de Macri.
La pregunta sobre qué se puede esperar de la justicia en el caso Adorni, considerando los antecedentes del juez Lijo, genera incertidumbre. Se señala que la impunidad, en parte provista por el Poder Judicial, es un factor que permite el avance de la corrupción en Argentina.