Se destaca que Mirta Legrand, como "termómetro social", haya preguntado "¿Qué es el caso Libra?", lo que indica que el gobierno apostaba a que nadie entendiera la estafa.
Se argumenta que la "ordinariez" y vulgaridad de Adorni al referirse a la estafa Libra, en lugar de explicarla, terminó por hacerla comprensible para la población.
Se considera que la forma en que Adorni expuso el caso, de manera simplista y vulgar, permitió que la gente entendiera la magnitud de la estafa y la posible implicación de funcionarios.