Se critica duramente a Adorni y a quienes se disfrazan de honestos pero son corruptos, comparándolos con "aves rapaces" y "piratas" que se han robado el país.
Se exige al presidente Milei que ponga en funcionamiento la guillotina prometida, argumentando que la mentira tiene patas cortas y que nadie debe dar lecciones de honestidad.