Se denunció que la política determina los salarios de los trabajadores y cómo estos impactan en su vida cotidiana, desde cuánto cobran hasta qué pueden comer sus hijos.
Se indicó que un senador cobra 22 a 25 veces más que una empleada de casa particular, cuyo salario es de 441.000 pesos (o 448.000 si duermen en la casa).
Se cuestionó la disparidad salarial y se mencionó que la política, a través de decisiones de corrupción, genera tolerancia ante casos como el del pendrive de Adorni o el bolso de López, pero el problema real es cuando afecta la vida del pueblo.