Italia celebra 35 años de una ley pionera que protege a ex mafiosos arrepentidos y testigos colaboradores de la justicia, un sistema precursor en Europa. La ley, promulgada el 15 de marzo de 1991, buscó romper el "código del silencio" de la mafia siciliana, inspirada por Giovanni Falcone y Paolo Borsellino.
Piera, la primera mujer testigo protegida, relató su experiencia tras el asesinato de su marido a manos de Cosa Nostra. Vivió más de tres décadas como un fantasma, cambiando de residencia y nombre, pero no se arrepiente de haber colaborado. Actualmente, unos 50 testigos y 2000 familiares forman parte del sistema de protección.
El sistema ha evolucionado, permitiendo a los testigos rehacer sus vidas o permanecer protegidos en su lugar de origen. Federica, otra testigo, eligió quedarse y ahora dirige un espacio antimafia con sus hijos, aunque sigue bajo escolta. El sistema italiano, aunque costoso, garantiza protección a largo plazo, reduciendo penas a ex mafiosos y confiscando patrimonio ilícito.