Benjamin Netanyahu enfrenta un gran desafío para imponer su autoridad frente a ministros de extrema derecha en su coalición de gobierno, quienes exigen continuar los ataques contra Hezbollah. Estos ministros, pertenecientes a partidos sionistas religiosos, tienen un poder desproporcionado debido a su rol de bisagras en la coalición.
La posibilidad de que Israel acepte las sugerencias de Donald Trump de retirarse del Líbano depende en gran medida de Netanyahu. Sin embargo, la compleja conformación del gobierno israelí, un "consejo de guerra" de 12 a 14 ministros, dificulta la toma de decisiones unánimes.
El Likud, partido de Netanyahu, representa el sionismo revisionista. La necesidad de 66 diputados para gobernar otorga un poder considerable a las minorías, como los dos ministros de extrema derecha, cuya renuncia podría desestabilizar al gobierno.