Se revela que el tribunal había prohibido sacar fotos de lo ocurrido dentro de la sala de audiencias, pero esta medida fue incumplida.
Una foto de Pérez y Caillaba dándose un beso fue tomada por alguien del interior del tribunal con un dispositivo móvil, lo que generó un escándalo y demostró que las medidas de seguridad no fueron suficientes para evitar la filtración de imágenes.
Este incidente pone de manifiesto la dificultad del tribunal para controlar la información que trasciende y la posibilidad de que haya filtraciones internas, a pesar de sus esfuerzos por mantener la confidencialidad del proceso.