Se cuestiona cuánto tiempo lleva el gobierno perdiendo la "agenda comunicacional", mencionando el caso "Libra" como un punto de inflexión negativo.
Se señala que, tras perder la agenda a principios de año, el gobierno no ha logrado recuperarla. Se enfatiza la necesidad de un vocero inteligente o de una estrategia comunicacional sólida para poder competir y liderar la narrativa.