El ministro de Defensa israelí canceló el acuerdo de Hebrón, declarando que la violación del derecho internacional por parte de colonos en Cisjordania es inaceptable. La decisión implica que la responsabilidad de la seguridad en Hebrón y los lugares santos, como la Tumba de los Patriarcas y la Mezquita de Abraham, recaerá exclusivamente en el Estado de Israel, y no en el municipio de Hebrón.
Esta medida se basa en el protocolo de Verón de 1997, continuación de los acuerdos de Oslo, que estipulaba la retirada del ejército israelí de la zona H1 (80% de la ciudad) y la asunción de la seguridad por parte de la policía palestina, mientras Israel mantenía el control de la zona H2 (20% restante, incluyendo la Tumba de los Patriarcas).
Hamás calificó estas acciones como una escalada política y territorial sin precedentes, con el objetivo de perpetuar la ocupación y el robo de territorios en Cisjordania. La ciudad de Hebrón ha sido un epicentro del conflicto, con un aumento en la construcción de asentamientos y ataques de colonos contra palestinos.
La Oficina para la Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU alertó sobre el nivel histórico de violencia por parte de colonos israelíes en Cisjordania, con más de mil ataques registrados en 2026. Adicionalmente, se mencionaron declaraciones del presidente estadounidense Donald Trump, quien habría sugerido a Israel que Siria se ocupe de Hezbollah, expresando su descontento con la gestión de Benjamin Netanyahu.
Trump afirmó en la cumbre del G7 en Francia que Israel lleva demasiado tiempo luchando contra Hezbollah y que ha muerto demasiada gente, sugiriendo que Siria podría manejar la situación de manera más efectiva. Estas declaraciones han generado controversia, especialmente por el contexto de las relaciones entre Israel, Siria y Hezbollah, y el patrocinio de este último por parte de Irán.