Jimena relata el dolor que sintió por los comentarios despectivos y las dudas sobre la paternidad de su hijo Milo, expresando que fue una situación muy desagradable y que le costó sanar.
A pesar del sufrimiento, considera que esos comentarios hablan más de la persona que los emitió que de ella misma.
Afirma que su familia es muy unida y amorosa, y que a pesar de las diferencias con los Constantini, no comparte sus valores ni actitudes.
Jimena también menciona que Tomás Constantini, el padre de su hijo, tuvo un vínculo intermitente con ella y su hijo, y que aunque la cifra de manutención acordada no es la ideal, es lo que se estableció judicialmente.