El programa critica la postura de Javier Milei respecto a la democracia y la prensa, comparándola con una "contracultura" que busca imponerse.
Se menciona que Milei tilda de "golpistas" a periodistas y se cuestiona si el presidente entiende el significado de un golpe de Estado.
La conductora expresa su decepción al ser comparada con "gente de mierda" por parte de quienes votó creyendo que eran mejores, y critica el destrato como forma de diálogo.