El periodista argumenta que Javier Milei confunde a quienes lo critican con enemigos, en lugar de verlos como opositores. Señala que si Manuel Adorni no hubiera sido una figura polémica, no se estaría hablando de él, y critica la estrategia del gobierno de atacar a la prensa.
Sostiene que el presidente Milei está creciendo en una "nube" de poder absoluto y no se da cuenta de que su poder es relativo y reside en el pueblo. Advierte que si Milei continúa tratando a los ciudadanos que no están de acuerdo con él como enemigos, tendrá millones de ellos.
El periodista expresa su decepción con la actitud de Milei, considerándola una falta de respeto y una muestra de mediocridad. Le aconseja al presidente que analice su comportamiento y que entienda que la democracia se sostiene con coraje, no con ataques a la prensa.