La periodista critica la "contracultura" que intenta imponer Javier Milei, comparándola con actitudes previas de otros sectores políticos y señalando que no es algo nuevo.
Cuestiona la definición de "golpista" que Milei aplica a quienes lo critican, sugiriendo que el presidente no comprende el significado de un golpe de Estado. Predice que el republicanismo, que apoyó a Milei en las elecciones, podría ser el sector que lo desplace en 2027.
Considera que Milei tiene una visión errónea del diálogo, confundiendo el destrato con la conversación, y que su actitud es la de alguien mal educado que responde a los ataques con más ataques, a diferencia de la grandeza de perdonar, como hizo el Papa Juan Pablo II.