El presidente ruso, Vladimir Putin, anunció la convocatoria de elecciones legislativas para el 20 de noviembre, en un contexto de continua caída de su popularidad y la del partido oficialista Rusia Unida.
Las encuestas indican que la intención de voto del partido oficialista se acerca a mínimos históricos, cayendo por debajo del 30%.
Los motivos principales de este descontento popular incluyen el hartazgo con la guerra, los ataques con drones, la caída del nivel de vida debido al encarecimiento de productos y los cortes de internet, vinculados por los ciudadanos con las medidas del partido gobernante.
El mandatario, reelegido en 2024 hasta 2030, busca legitimar su poder a través de estos comicios, en un país donde la transparencia electoral ha sido cuestionada en el pasado.