Se cuestiona la credibilidad de ciertas figuras políticas y se critica la falta de conocimiento de quienes emiten opiniones sobre temas de gobierno. Se menciona a Eduardo y a Santiago Díaz, un cineasta, como voces que intentan interpretar el pensamiento de Javier Milei.
Se critica la actitud de Milei hacia los periodistas, tildándolo de "boludo" por cebarse y no dejar que otros hablen. Se sugiere que el presidente debería ser más cuidadoso con sus declaraciones y no exponerse innecesariamente ante los medios.