Se analiza la posible salida de Adorni del gobierno y la subsiguiente búsqueda de un reemplazo, especulando sobre quiénes podrían ocupar su lugar como consejeros o voceros de Javier Milei. Se critica la falta de confianza y la presencia de "alcahuetes" en el entorno presidencial.
Se cuestiona la idoneidad de ciertos periodistas para roles de alta confianza en el gobierno, sugiriendo que han sido promovidos por su lealtad más que por su capacidad. Se menciona a Karina Milei como una figura influyente en estas designaciones.