Se detallan las graves falencias de infraestructura en las vías del ferrocarril, incluyendo durmientes podridos, falta de pernos y sistemas de señalización obsoletos.
Estas condiciones, sumadas a averías constantes en la catenaria, son las causas de los numerosos descarrilamientos y accidentes reportados, poniendo en riesgo la seguridad de los pasajeros.
El Pollo Sobrero había advertido previamente sobre la imposibilidad de garantizar la seguridad y la drástica reducción del servicio, lo que agrava la crisis ferroviaria.