Se critica a Javier Milei por no abordar los problemas de Argentina y centrarse en temas como el caso de Florencia Peña. Se sugiere que esto es una estrategia para desviar la atención de la gestión gubernamental y de otros funcionarios como Adorni.
Se cuestiona la prioridad que se le da a ciertos temas en la agenda política, mientras que los problemas reales del país quedan en segundo plano. La intervención de Milei en el caso Peña se ve como un intento de dominar la conversación política.